no se recordaba en ninguna fotografía luciendo una sonrisa tan radiante. bueno sí, recordó aquella que tenía de cuando era un crío de cuatro años, la de la canoa hinchable donde, a modo de humilde piscina improvisada, jugaba con su inseparable amiga que vivía en el piso de arriba, se les veía tan risueños…pero ahora, miraba todos los días esta más reciente, el verse tan feliz reciclaba su ánimo por las mañanas, le daba fuerzas…
abrió su programa de retoque fotográfico… amplía imagen, selecciona el área a recortar, sombrear el área, recorta, copia fondo, editar… ¡ya está!… la foto había quedado perfecta, se le veía a él solo, sonriendo felizmente, sin rastro ya de la pérdida, del dolor, de soledad…¿soledad? volvió a mirar el resultado y pensó…
¿Desea guardar los cambios? pues no... le dió al CANCELAR… y volvió a sonreir…
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