Un sobrecito de azúcar en el café con leche, “más no”… ya hace unos años que voy privándome del gusto dulce en las cosas…

Bebo.. y el trago me saca por un momento de mis pensamientos “umm… ¡qué bueno!”… sólo unos segundos… de nuevo vuelvo a ellos, me reflejo en la luz de tus ojos, espejo dulce donde me encuentro tan a gusto… “no estoy enamorada de ti”… la amargura del último sorbo del café me trae de nuevo al presente…

Un amable adiós al pagar… acompaño la puerta de la cafetería, “¡qué buen día hace!”, sonrío… e intento recordar mientras paseo ¿cuándo comencé a saborear el gusto amargo de las cosas? ¿el gusto amargo de la vida?